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Facultad de Medicina liderará investigación en el primer hospital intercultural del Perú

San Fernando y el Hospital Intercultural de Atalaya unirán esfuerzos para investigar los resultados de un modelo de atención que integra la medicina occidental y los saberes ancestrales, con el objetivo de generar evidencia científica que fortalezca las políticas públicas de salud intercultural en el Perú.
El decano de la Facultad de Medicina San Fernando, Dr. José Carlos Del Carmen Sara, sostuvo una reunión con el director ejecutivo de la Red Integrada de Salud N.° 03 de Atalaya, Dr. Juan José Pagán Atencio, médico ginecoobstetra y egresado sanfernandino de la promoción 1998, y con la Dra. Marta Villar López, coordinadora general de la Diplomatura de Terapias Alternativas de la Unidad de Posgrado y directora del Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Medicina Tradicional y Complementaria para las Américas, con la finalidad de establecer un convenio de cooperación académica y científica.
El acuerdo busca convertir en investigación una experiencia inédita en el país: el funcionamiento del Hospital Intercultural de Atalaya, el primero del Perú en implementar un modelo de atención que articula la medicina convencional con la medicina tradicional de los pueblos originarios de la Amazonía.
Durante la reunión, el Dr. Pagán explicó que este modelo nació como respuesta a una realidad social. La provincia de Atalaya, en Ucayali, concentra una población en la que más del 52 % pertenece a pueblos indígenas, entre ellos asháninkas, yine, matsigenkas, amahuacas, shipibos y yaminahuas. Durante décadas, estas comunidades demandaron servicios de salud con pertinencia cultural, situación que motivó una profunda transformación del hospital inaugurado en junio de 2023.
 “Comprendimos que no bastaba con tener un hospital moderno; era necesario adecuarlo a la realidad cultural de la población”, explicó.
Como parte de ese proceso se modificó la infraestructura, la señalética, los flujos de atención y los protocolos asistenciales. Uno de los principales avances fue la implementación de la “Clave Intercultural”, un sistema mediante el cual cada paciente indígena es identificado desde su ingreso y acompañado durante toda su atención por personal de su misma etnia, permitiendo establecer un diálogo en su propio idioma y comprender no solo su enfermedad, sino también su contexto familiar, social y económico.
El hospital también incorporó a técnicos interculturales y a sabios ancestrales —como parteras, sobadoras, hueseros y especialistas en prácticas tradicionales—, quienes trabajan de manera articulada con ginecólogos, pediatras, internistas, traumatólogos y demás especialistas, generando un verdadero diálogo de saberes en beneficio del paciente.
Los resultados ya son visibles. Según informó el director de la Red Integrada de Salud Atalaya, los partos institucionales aumentaron de aproximadamente 40 a entre 70 y 80 mensuales, mientras que las altas voluntarias, pacientes que abandonaban el hospital por desconfianza o temor, descendieron de 10 a 15 casos diarios a solo uno, dos o tres. Asimismo, se registra un incremento sostenido de los controles prenatales y una mayor aceptación del parto vertical con acompañamiento de parteras tradicionales.
Con el propósito de validar científicamente estos resultados, el hospital ha desarrollado una base de datos que permitirá evaluar indicadores relacionados con la atención intercultural, la medicina tradicional, los partos con adecuación cultural y la activación de la Clave Intercultural.
En ese contexto, el Dr. José Carlos Del Carmen expresó el interés de la Facultad de Medicina San Fernando en liderar investigaciones que permitan demostrar el impacto de este modelo y convertirlo en una referencia nacional. La meta es generar evidencia científica que contribuya a fortalecer la salud pública y facilite que esta experiencia pueda replicarse en otras regiones del país con población originaria.
Para la Dra. Marta Villar, esta alianza representa una oportunidad histórica porque permitirá demostrar, con evidencia, que la articulación entre la medicina convencional y la medicina tradicional produce mejores resultados en salud.
“Durante muchos años se habló de salud intercultural desde la teoría. Hoy vemos que esa teoría se está convirtiendo en práctica y que los resultados son evidentes, mayor acceso a los servicios de salud, mayor inclusión de las comunidades indígenas y mejores indicadores maternos”, señaló.
Añadió que la experiencia permitirá desarrollar investigaciones que respalden futuras decisiones del Ministerio de Salud y de la comunidad científica, además de fortalecer la formación académica de los estudiantes de San Fernando.
En ese sentido, destacó el papel de la Diplomatura de Terapias Alternativas de la Unidad de Posgrado de San Fernando, programa que estudia los principales sistemas médicos tradicionales del mundo, incluida la medicina tradicional peruana, y que brindará un importante soporte académico al convenio. Gracias a esta articulación, los estudiantes podrán realizar prácticas de campo, participar en investigaciones y desarrollar actividades de responsabilidad social en las comunidades amazónicas.
El Dr. Pagán resaltó además que esta iniciativa refleja el compromiso social que caracteriza a los profesionales formados en San Fernando.
“San Fernando nos forma no solo técnicamente, sino también como profesionales comprometidos con la realidad del país. Nuestro objetivo es que esta experiencia no quede solo en Atalaya, sino que pueda convertirse en un modelo para otras regiones del Perú”, afirmó.
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