En Memoria de un Maestro Ejemplar

EN MEMORIA DE UN MAESTRO Y SANTARISTA EJEMPLAR
Dr Carlos Bustíos Romaní*

 santarista


La noticia del fallecimiento del sanitarista Joaquín Roberto Cornejo Ubillus, el 18 de diciembre del año en curso, ha despertado sentimientos encontrados de pesar y de gratitud en la conciencia de los miembros de la Facultad de Medicina de San Fernando, del Departamento Académico de Medicina Preventiva y Salud Pública, del Ministerio de Salud y de las instituciones sanitarias en general.

Pesar, por la pérdida irreparable de la existencia vital de un personaje inolvidable por su búsqueda permanente de superación como ser humano. Gratitud, en correspondencia auténtica a sus valiosos aportes al desarrollo de la docencia y de la práctica médico-sanitaria, efectuados en sus 65 años de ejercicio profesional como docente, funcionario, epidemiólogo y consultor.

Cornejo nació en 1925 en la ciudad de Piura. Obtuvo en 1952 el Grado de bachiller y el título de médico-cirujano en la Facultad de Medicina de San Fernando. Su tesis de Bachiller, Aporte al conocimiento de la leishmaniasis tegumentaria en el Perú, ganó el “Premio Camino” a la mejor tesis de medicina de ese año. Luego, realizó estudios postgrado de Salud Pública y Administración de Salud, en la Universidad de Chile; así como de Infectología, en el Hospital Barros Lucco de Santiago de Chile (1956-1957). Posteriormente, continuó con su capacitación en distintos eventos académicos organizados por instituciones nacionales e internacionales; entre las primeras: Instituto Peruano de Administración Pública, Centro de Altos Estudios Militares (CAEM), Escuela de Salud Pública del Perú.

Al terminar sus estudios de formación médica, Cornejo comenzó en el año 1952 su carrera docente en la Facultad de Medicina de San Fernando, su querida Alma Mater, como Jefe de Prácticas de la Cátedra de Clínica de Enfermedades Infecciosas, Tropicales y Parasitarias, permaneciendo en ella hasta el año 1960. Luego, al iniciarse el cisma sanfernandino de 1961, pasó a formar parte del personal docente de la Catedra de Higiene y Medicina Social que se convertiría, primero, en el Departamento de Ciencias Médico Sociales y, luego, en el Departamento Académico de Medicina Preventiva y Salud Pública, donde alcanzó la categoría de Profesor Principal y se mantuvo como tal hasta el momento de su jubilación. Los principales cargos administrativos que ocupó en la Facultad fueron ejercidos durante la coyuntura del cisma sanfernandino: miembro de la Junta Transitoria de la Facultad, Jefe encargado de la Cátedra de Higiene y Medicina Social (1961-1962), Secretario Administrativo de la Facultad, miembro del primer Comité Directivo del Instituto de Medicina Tropical, Director de la Oficina de Bienestar Universitario y Asuntos Estudiantiles UNMSM (1969). Adicionalmente a sus actividades docentes en la Facultad de San Fernando, actuaba como Profesor Invitado – responsable de las asignaturas de Epidemiología y Salud Pública – en las Escuelas de Posgrado de la Universidad Peruana y la Escuela de Salud Pública del Perú
Por el lado de su carrera sanitaria, Cornejo también comenzó, en el año 1952, a trabajar en el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, que en el año 1969 se convertiría en el Ministerio de Salud (MINSA). En esta institución cumpliría, primero, funciones operativas de campo y, luego, de dirección y asesoría en las estructuras encargadas de los asuntos vinculados con la epidemiología y el control de las enfermedades transmisibles. Renunció al MINSA en el año 1969 en protesta de la reducción del nivel administrativos de esas estructuras. Regresó al MINSA a finales del 1975 para ocupar el alto cargo de Director Superior, equivalente al de Viceministro actual, hasta su retiro definitivo del MINSA en diciembre de 1977. Durante su gestión como Director Superior se institucionalizó el “Día del Epidemiólogo” y el “Día del Estadístico” en nuestro país. Finalmente, Asesor Médico de la Gerencia General del Seguro Social del Perú entre mayo de 1978 y diciembre de 1979.

Además, ha sido representante oficial del Gobierno del Perú en múltiples eventos regionales y mundiales organizados por la cooperación internacional en salud. Su destacada actuación en estos eventos lo llevó a ser contratado con frecuencia como asesor temporero o consultor internacional en temas vinculados con la Epidemiología, en distintos países de América Latina, Asia y África. Asimismo, por sus méritos profesionales fue distinguido, repetidamente, por las autoridades del MINSA, la Sociedad Peruana de Epidemiología y el Consejo Nacional del Colegio Médico del Perú (CMP). Entre estas distinciones sobresalen las condecoraciones “Daniel Alcides Carrión” e “Hipólito Unanue” en el Grado de Gran Cruz, así como la Distinción Honorífica de Medalla y Diploma de Honor al Mérito Extraordinario del CMP.

Los resultados de la revisión y el análisis de la trayectoria profesional de Cornejo sustentan cuatro razones de la alta valoración que los sanfernandinos y los sanitaristas tenemos de sus aportes – como docente, funcionario, epidemiólogo y consultor – al desarrollo académico de la Facultad de San Fernando y a la organización de la práctica epidemiológica en el MINSA. La primera, haber pertenecido a una generación ejemplar de sanitaristas peruanos que tuvo el enorme mérito de establecer las bases de la Epidemiología y la Salud Pública en nuestro país. La segunda, su valerosa participación en la lucha por la preservación y renovación de San Fernando en los momentos cruciales de peligro institucional generado por el cisma sanfernandino. La tercera, su convicción personal de la trascendencia académica y de sus ideas sobre la “Epidemiología de la vida y el amor” y la “solucionática” de los problemas sanitarios, las cuales difundió con gran tenacidad y entusiasmo en todos los foros nacionales e internacionales donde participó.

Al respecto de esa tenacidad, desde hace algo más de dos décadas Cornejo pasó a la condición de jubilado de la Facultad y del MINSA, sin embargo nunca interrumpió sus esfuerzos por tratar de aportar a las autoridades pertinentes – de manera ad-honorem – sus ideas y opiniones sobre el desarrollo de la docencia y la práctica de la Epidemiología. Es así, que a los 87 años de edad inició la redacción de un libro donde presentaría sus experiencias y reflexiones sobre la Epidemiología nacional y que constituiría, en su opinión, su legado a las futuras generaciones de sanitaristas. Redacción que sólo pudo ser interrumpida por su muerte a los 92 años de edad.

Finalmente, las vidas de Cornejo y de los otros miembros de aquella generación ejemplar nos muestran que todavía es posible la existencia de maestros y sanitaristas auténticos que tratan de transmitir a los demás la inquietud de aprender pero también de transformar el mundo académico y sanitario en que trabajan con una fe inquebrantable en el éxito final de toda acción sustentada en el saber y el deber.


*Docente Extraordinario Experto
Facultad de Medicina UNMSM